Carpintero real pico amarillo Crimson-crested Woodpecker Campephilus melanoleucos

 En la Finca La Pomarrosa tenemos la fortuna de contar con el Carpintero real pico amarillo (Campephilus melanoleucos) como uno de sus visitantes asiduos. Y digo que se trata de un hecho afortunado por varias razones, siendo la primera el placer estético que proporciona a quienes estén presentes en el momento y lugar donde esta hermosa ave decida aparecerse mostrándonos las inconfundibles enseñas de su cabeza escarlata y su gran pico marfil. Para mí el deleite es doble si estoy en compañía de otros aficionados a la observación de aves, ya que me permite disfrutar también de la emoción que les produce su avistamiento, reacción que no es de extrañar, máxime cuando tradicionalmente ha pulsado también la especial sensibilidad de más de un poeta reconocido, como nuestro Enrique Lazo Martí (1869-1909) cuando decía, en su famosa Silva criolla, que «con tesón  rayano del enojo / en la verde oquedad de la montaña / el carpintero de bonete rojo / cincela el tronco hasta la dura entraña» (Lazo, 2001, p. 11), o el argentino Leopoldo Lugones (1874-1938), quien le dedicara un poema cuya primera estrofa dice que «el maestro carpintero / de la boina colorada / va desde la madrugada / taladrando su madero» (Lugones, 1952).

Pero, la verdad sea dicha, difícilmente escucharemos a un carpintero percutiendo algún madero de madrugada, ya que, «con escasas excepciones, ellos permanecen en sus dormitorios hasta después que la mayoría de sus vecinos ha comenzado a comer al romper el alba y están entre los primeros de la comunidad emplumada en retirarse en la tarde» (Skutch, 1969, p.561). Claro que, en consideración a su arte, a los poetas les están permitidas muchas libertades completamente vedadas a los científicos. En todo caso, en lo que no podría haber diferencias es en que la aparición del Carpintero real pico amarillo constituye un espectáculo a cualquier hora del día en que ello suceda.

Si éste es divisado en el momento en que está aproximándose podrán notar su característico vuelo ondulatorio, producto de la manera «intermitente como baten las alas» (Skutch, 1969, p. 548), siendo lo más probable que su trayectoria de aproximación sea descendente, puesto que usualmente se enrumban hacia la parte baja del árbol que han escogido para posarse. Si se posa dándonos la espalda lo que atraerá más nuestra atención será sin duda el rojo encendido de su cabeza encrestada contrastando con el negro de su dorso y el blanco de las dos franjas que cruzan su espalda para formar una V, rasgo este último que sirve para identificarlo ya que en Venezuela sólo el pico amarillo muestra esas líneas convergentes, con la sola excepción del Carpintero gigante (Campephilus pollens), congénere suyo muy raro en nuestro país con apenas unos pocos registros en la zona montañosa de la frontera del Táchira con Colombia.
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El ejemplar de la foto no se sabe si es macho o hembra ya que en esta precisa posición ambos se ven iguales. Su rasgo más atractivo es la cresta de un rojo muy vivo y el más característico las franjas blancas de su espalda unidas

 A poco de posarse girará la cabeza a uno u otro lado mostrándonos su perfil, del cual lo más llamativo me parece que es, como ya adelanté, su gran pico de color marfil, fuerte y puntiagudo como un cincel, perfectamente adaptado a las importantes tareas que, según reseñaremos más adelante, debe ejecutar. Viéndolo en esa posición podremos saber cuál es su sexo, siendo la diferencia principal entre ambos, según se puede apreciar en las fotos que siguen, que el macho tiene «toda la cabeza y la cresta de un rojo brillante» (Hilty, 2003 [2002], p. 475), salvo una «pequeña elipse bicolor» (Restall et al, 2007 [2006], p. 328) en la mejilla, negra en su parte superior y blanca en la inferior, mientras que la hembra tiene «la frente y la parte delantera de la cresta negras», en tanto que las mejillas están cubiertas totalmente por una «ancha franja blanca» (Hilty, 2003 [2002], p. 475) con un pequeño borde superior negro.
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Si el avistamiento es en Venezuela y el ejemplar tiene dos líneas blancas unidas en V en la espalda y toda su cabeza es roja, salvo un óvalo blanco y negro bajo la mejilla, no les quepa duda de que se trata de un Carpintero real pico amarillo macho

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