Las Auroras de Urano vistas desde la Tierra


Las Auroras de Urano vistas desde la Tierra
Por primera vez se han obtenido imágenes de auroras en Urano que suponen una prueba más de lo peculiar que es este lejano planeta. Este fenómeno ha podido ser detectado realizando observaciones cuidadosamente planificadas utilizando el telescopio espacial Hubble.




Auroras sobre Urano. Crédito de la imagen: Laurent Lamy


Las auroras son un fenómeno que se produce en la magnetosfera, que es la zona que rodea a un planeta y que está controlada por su campo magnético y modelada por el viento solar, un flujo continuo de partículas cargadas procedentes del Sol. Las auroras se producen en la atmósfera cuando las partículas de viento solar son aceleradas por la magnetosfera y guiadas por el campo magnético cerca de los polos.


Estas imágenes son especialmente valiosas ya que apenas se tienen datos sobre la magnetosfera de Urano. Las auroras en Urano son más débiles que en la Tierra y el planeta se encuentra a más de 4.000 millones de kilómetros. Nunca se habian obtenido buenos resultados en observaciones realizadas desde la Tierra. La última vez que se obtuvo una imagen de aurora sobre Urano fue hace 25 años cuando la nave espacial Voyager 2 pasó cerca del planeta.


Los científicos planetarios saben que Urano es un planeta especial dentro del sistema solar en cuando a la orientación de su eje de rotación. Mientras que los otros planetas se comportan como peonzas que giran y orbitan alrededor del Sol, Urano se comporta coma una peonza que se ha caído de lado pero aún sigue girando.


Los investigadores sospechan que el aspecto desconocido de las auroras observadas es debido a la rareza de su rotación y a los rasgos peculiares de su eje magnético. El eje magnético está desplazado y forma un ángulo de 60 grados con respecto al eje de rotación. Una inclinación extrema en comparación con los 11 grados que tiene el de la Tierra. Los científicos creen que el campo de magnético de Urano podría estar generado por un océano salado en el interior del planeta, que sería la cause de la excentricidad del eje magnético.


Las auroras observadas difieren no sólo respecto a las auroras de la Tierra, sino que también difieren de las observadas en el propio Urano por la nave Voyager 2. Cuando la nave hizo su sobrevuelo hace décadas, Urano estaba cerca de su solsticio. Su eje de rotación apuntaba hacia el Sol. En esa configuración, el eje magnético se queda en un gran ángulo respecto al flujo del viento solar, produciendo una magnetosfera similar a la magnetosfera terrestre, aunque más dinámica. En esas condiciones de solsticio de 1986, las auroras duraron más que las recientemente observadas y principalmente fueron vistas en el lado nocturno del planeta. Sin embargo el Hubble no puede ver la cara oculta del planeta, por lo que los investigadores no saben qué tipos de auroras, si las hubiere, se generaron allí.


El nuevo conjunto de observaciones, sin embargo, corresponden a cuando el planeta estaba cerca de equinoccio, cuando ninguno de los dos extremos del eje de rotación apuntan hacia el Sol, y el eje se alinea casi perpendicular a la corriente de viento solar. Debido a la inclinación del eje magnético del planeta, la rotación diaria de Urano durante el período del equinoccio causa que cada uno de sus polos apunte hacia el Sol una vez al día lo que hace que el tipo de auroras sean probablemente muy distintas de las observadas durante el solsticio.


 

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